Jamás nos enfrentaremos con el hombre general, sino siempre, con el hombre particular, un individuo, quien frecuentemente es un enigma.
La característica esencial del hombre resulta ser, entonces, su individualidad. El hombre separado de todos los otros hombres, no se parece acabadamente a ninguno y se comporta de una manera que le es propia.
Si se conviene en utilizar el concepto personalidad para designar la individualidad, la pregunta implica una multitud de otras: ¿Cómo explicar y comprender tal personalidad? ¿Qué determinismos rigen su formación, estructuración y evolución?
'La personalidad' Capítulo I: Aproximaciones teóricas.
Jean-Claude Filloux